miércoles, 31 de julio de 2013

The Big Gundown - VA - Reggae inspirado en Spagetti Westerns - 2004 - UK

Gente aca les traigo este compilado de clasicos del reggae.

Mas alla de la un toque desviada percepcion que tiene los llamados "hijo del vecino", como quien dice (que piensan que el reggae es ganja, jah, etc etc), cualquiera que halla investigado un poco sobre esta cultura tan popular de jamaica sabe que en los primeros temas de este genero resalta el BADASS, el mala onda, "el mas poronga" (como diria walter de okupas), no es de extrañar entonces que se hayan inspirado mucho en los westerns de los 60's y 70's (ademas de que esa peliculas eran muy populares en la isla). La violencia que dominaba los personajes mas carismaticos, anti-heroes e igual de geniales villanos en estos Spaghetti westerns fue lo que presiono ese boton de los rudeboys quienes eran el principal ingrediente en la movida de (early?) skinhead reggae de esa epoca (basta ver "The harder they come" y el look de jimmy cliff en esa peli). Muchos de los tunes fueron inspirados en gran medida por estos westerns, y este compilado junta 26 clasicos de los archivos de trojan records. Mientras algunos titularon los temas por sus peliculas favoritas, como "a taste of killing" de los upsetters or "savage colt" de los eldoraros, varios homenajeaban los bits clásicos del genero, sobre todo "They Call Me Trinity" por Joe White y los  Crystalites y "Clint Eastwood" de Lee Perry. Aunque te importen poco los westerns, aca tenes una coleccion de clasicos INOXIDABLES!! Todos los temas grabados entre 1968 y 1972. Mechate uno y subile el volumen! salud!


lista de temas:
01 Sir Lord Comic & The Upsetters - Django Shoots First (2:32)
02 The Crystalites - Dollar A Head (2:50)
03 The Upsetters - Dollar In The Teeth (2:35)
04 The Upsetters - Return Of Django (2:31)
05 The Crystalites - A Fistful Of Dollars (3:44)
06 King Stitt - Lee Van Cleef (2:56)
07 Lee Perry & The Upsetters - Clint Eastwood
08 The Crystalites - The Undertaker (3:08)
09 The Crystalites - The Overtaker (3:30)
10 The Crystalites - Undertaker's Burial (3:25)
11 The Upsetters - For A Few Dollars More (2:14)
12 Roy Richards - Death Rides A Horse (3:16)
13 Hippy Boys - Death Rides A Horse (2:44)
14 The Destroyers - Franco Nero (2:55)
15 Lee Perry & The Upsetters - Kill Them All
16 The Upsetters - Eight For Eight (3:05)
17 The Crystalites - The Bad (2:51)
18 Johnny Lover & The Destroyers - Nevada Joe
19 The Crystalites - Stranger In Town (2:52)
20 The Eldorados - Savage Colt (2:32)
21 Andy Capp - The Law (2:15)
22 The Upsetters - A Taste Of Killing (2:47)
23 The Upsetters - Return Of The Ugly (2:52)
24 Lloyd Charmers - Dollars & Bonds (2:44)
25 Lloyd Charmers & The Hippy Boys - Vengeance (2:39)
26 Joe White & The Crystalites - They Call Me Trinity (2:48)


DESGARGA ACA!


salud!

lunes, 8 de julio de 2013

Los Dynamos - En la cultura del barrio una vez mas! - 2013 - UR

Una vez mas los dynamos cruzaron el charco para acercase a lo que fue la presentacion del disco de Staya Staya en el teatro verdi (ver las geniales fotos de esa fecha sacadas por Juli de "BsAs Do The Ska").

Al día de haber tocado con los Staya en el teatro hicieron una hermosa fecha en la cultura de barrio, un intimo show. Acá les dejo un video de lo que fue esa fecha:






Reivindicar el ska original, el early-reggae o el rocksteady es la misión en tierra de Los Dynamos, una banda que matemáticamente está compuesta por dos skinheads antifascistas (Pavlo M., voz y percusión; Wally M., bajo), una punkie con flequillo (Marina S., teclado) y dos fanas de los Skatalites (Martín S., batería; Fabián P., guitarra). Prefieren no dar apellidos, promedian los 30 –alrededor de 15 con los tiradores puestos– y no quieren saber absolutamente nada con la interpretación rioplatense de la música procedente de la isla caribeña. No les interesa Bob Marley ni la marihuana, menos que menos el culto al rastafarismo. "¿Cuál de ellos cree realmente en Jah?", se pregunta Martín S. Camisetas Fred Perry, la A de anarquía, cerveza fría y cuadritos blancos y negros definen su orientación.

PERFORMANCE "La gente se sorprende al ver gente con nuestra pinta tocando esta clase de música", dice la señorita del órgano. Los Dynamos recorren con un éxito insoslayable el circuito tradicional de bares, y copan con efecto sorpresa: como si los drugos de La naranja mecánica se hubieran concentrado en la faceta menos oscura de sus poderes. Los shows indefectiblemente terminan en fiesta y los que se mueven y sonríen muchas veces están lejos de ser punks.


AYER Y OI! La banda se formó a mediados de 2004 en la Casa Oi, sede montevideana del movimiento skin antifascista. "Además de haber sido nuestro hogar, es un espacio contracultural, donde se hacen diferentes actividades: recis, proyecciones de documentales, siempre con el fin de difundir las ideas de unión, combatiendo la discriminación", explican. Está en la zona industrial de Montevideo, y recibió rapados de todo el mundo. Tanto ahí como en su sala de ensayo en la periferia montevideana, entre Vespas, Lambrettas inmaculadas y esqueletos de dichos bólidos que decoran estos paisajes (junto a pósters de Quadrophenia, un perro con collar de pinchos y un soundsystem plagado de ediciones históricas del mítico Trojan Records), Los Dynamos registran su primer álbum de forma puramente autogestionada. Saldrá independiente, antes de que termine este semestre, con edición por toda América latina y con una proclama enérgica: "Estrictamente para vos, ¿qué estás esperando? ¡A bailar! ¡Reggae!".
        


lunes, 27 de mayo de 2013

EL DOCUMENTALISTA DEL PUNK - Entrevista a Eddie Gotango TV - (mavirockrevista)

Hoy les dejo una genial entrevista a Gotango, pronto voy a focalizar los post mas que nada en la movida skin/ punk de buenos aires, sus fanzines y bandas. salud!

Dueño de un estilo tan desprolijo como original, hace casi treinta años filma ad-honorem recitales under de punk y hardcore. Registró los primeros pasos de Sumo y Soda Stereo y se peleó con psiquiatras, policías, patovicas y hasta con Alfonsín. Crónica de un rebelde que a los 51 años es mantenido por sus padres y se pasa los días difundiendo su arte.

Hay preguntas que no puede responder. No puede, por ejemplo, decir qué día es hoy, ni cuántas veces estuvo preso colgando de la mano izquierda, sostenido apenas de la puntita de los pies, esposado a los barrotes de una celda. Tampoco a qué edad viajó a Estados Unidos, España o Alemania y ni siquiera cuál fue la primera banda que filmó en su vida en Súper 8. No lo sabe. No le importa. No le interesa. No es su carajo.

Lo que sí parece importarle a Gotango –sólo parece– es el mal trabajo de los pintores, que salpicaron con blanco el picaporte de la puerta de servicio de la casa de sus padres, un amplio departamento en el cuarto piso de un edificio en Suipacha al 1200, a pasos de Plaza San Martín. Lleva puesto gorra azul con visera, remera negra gastada que dice Springfield Punk Rock 14, los pantalones camuflados de hace dos días y zapatillas botitas All Star negras manchadas de ciudad en la punta. Camina sacando cabeza, ágil y ligeramente encorvado, con los omóplatos elevados. De la nuca se le escapan unos rizos rubios, albinos, hasta los hombros. Gotango, en rigor Edgardo Cambareri, tiene ojos verde claro acuosos y una edad que nadie sospecha: 51 años. A la derecha y por un pasillo, el cuarto de servicio: su pieza.
No hay cama. Las paredes de la reducida habitación visten del piso al techo cientos de stickers, afiches y panfletos de recitales de Miembro Viril, Superuva, Nueva Ética, Flema, Otra Salida, 200 de Paleta, Massacre, The Exploited, Pelea de Gallos, Loquero, Todos tus Muertos; un mapa político gigante de Argentina y otro con el recorrido del Dakar 2010 Argentina Chile; afiches antiquísimos de El hijo del zorro y El regreso de King Kong; un cartel con dos tetas preciosas; un calendario 2010 de Horcas y un póster con datos de nuestro sistema solar para cortar y pegar. En el piso de parqué, una sillita de playa le hace compañía a un banquito enano de fierro, tapizado en verde lagoprofundo. Desperdigados por el suelo hay fanzines, bolsas, pósters, un muñeco de Papá Noel, una campera, una ojota hawaiana, cintos, una tostadora eléctrica dada vuelta y un monitor viejo. Hay tele catorce pulgadas, equipo de música, conversor de formato, dvd, biblioteca de mimbre repleta de cintas de video, cajas de alfajores y un colchón de gomaespuma vencido, con las sábanas revueltas, encastrado entre tres paredes. Pero no hay cama. Tampoco ropero: los boxers, remeras, camisas y pantalones se amontonan en un rincón.
Antes tenía la habitación que hoy ocupa Ashwe, su hijo de 15 años amante del hockey sobre hielo. Está separado de la que fue su mujer hace años y al chico –y a él– lo mantienen los abuelos, un médico del Hospital Italiano y un ama de casa, Pedro y Mónica Cambareri, de 83 y 79 años.

***

Gotango es, desde hace casi tres décadas, el documentalista de la escena nacional del hardcore punk. Sus archivos, cajas de herramientas o de cartón forradas con stickers, atesoran el nacimiento de una movida contracultural y contestataria que tuvo su auge a mediados de los noventa, en lugares emblemáticos como Cemento o Arlequines, y con grupos como Flema, Mal Momento, Dos Minutos, No Demuestra Interés, Diferentes Actitudes Juveniles, Fun People y Massacre Palestina.
Son las tres y media de la tarde de un día frío y gris de junio mientras Gotango camina por Plaza Lavalle. Apura un trago de la botellita de cerveza negra que lleva y enumera las condiciones para ir a grabar un recital: que sea de jarcorepank, que le gusten las bandas, que los de seguridad no lo molesten cuando hace su trabajo pero, por sobre todo, que le den un panfleto de la fecha: "Boludo, ¿si no cómo hago la tapita del video? Tengo que ir a bajarla de Internet y todo es plata, y si yo tengo dos pesos no voy a ir un ciber, me tomo una birra. Si no hay papelito no voy."
Cada tanto escupe y se hace el gracioso interpelando con chistes a la gente que pasa o recreando peleas con patovicas en mitad de la calle con semáforo en verde. Tiene las uñas limadas y es raro, pero el aroma de los aceites que se aplica en el pelo se siente pese al humo negro que escapa de los caños de escape de los colectivos.
Su interés por la filmación nació como excusa: se ofrecía para registrar los actos escolares con la Súper 8 de su padre con tal de no actuar. Después empezó a llevar la cámara a los recitales que daban juntos Sumo, Soda Stereo y Sobrecarga en un tugurio frente al zoológico de Palermo, y cuando aparecieron los primeros grupos de punk, ahí estuvo. Le da lo mismo haber grabado a NOFX en su primera presentación en San Francisco o Sick Of It All en Nueva York, que a Mano Bruja o Radio Vieja, dos conjuntos barriales, en Santa Marta, un suburbio en el corazón oculto de Lomas de Zamora.
Todas las bandas del género con algo de trayectoria lo conocen y estiman su trabajo. "Un mito viviente", lo definió Matt Buzz, cantante de Katarro Vandaliko: "Gotango es el tipo que tiene el mejor material de punk y de hardcore de Argentina. Tiene el comienzo, cómo se gestó todo. Mientras hay chabones que aprovechan la oportunidad para hacer plata, él nunca transó con ningún canal ni nada, así que tiene doble mérito."

***

–Mmm, no sé, yo no estoy enamorado de él –me dispara Hermann, cantante de Mal Momento, y me dice que las preguntas sobre Gotango se las vaya a hacer a Gotango. Con su terrorífica mano derecha –de la muñeca al final de los dedos tiene tatuados los huesos–, echa un poco más de sal fina a su chopp y bebe de ese líquido que sabe más a agua de mar que a cerveza.
Es medianoche en Villa Albertina, y el lugar es la casa del dueño del lavadero que los sábados funciona como local para recitales. Gotango se acercó para grabar a la mítica banda punk, que ensaya el repertorio momentos antes del show alrededor de una mesa atestada de cajas de cigarrillos, botellas de vino y cerveza a medio tomar y una Sprite. Junto a algunos músicos cuarentones, el infaltable séquito de novias veinteañeras escucha la voz aniñada de Hermann y el rasgueo de cuerdas de una SG Custom. Afuera, la neblina y la escarcha dominan las calles.
Aunque nunca lo vi de mameluco blanco con tirantes, hay algo en Gotango que me recuerda a Alex, de La Naranja Mecánica. Quizá sus movimientos agraciados, acompañados hoy por una campera holgada y brillosa como el petróleo, un pantalón verde militar bien ajustado, zapatillas de lona negra con cordones blancos que resplandecen por la luz violeta y la infaltable gorrita negra. Con una sonrisa, cuenta que la semana pasada volvía de un recital y se quedó dormido en el colectivo. Se pudo bajar recién en San Telmo, y para pasar el rato mientras caminaba las veintipico de cuadras que hay hasta su casa, escribió su nombre con fibrón en cuanto frente de banco, pared de Legislatura, de empresa o de edificio se le cruzara por el camino.
Antes de que toque la primera banda empieza con las primeras tomas. Su primer objetivo es una nenita de cuatro años que escapa de él como si fuera un monstruo. Ni se le ocurre hacer balance a blanco. Va y viene de un lado a otro, graba unos segundos, corta, graba otros segundos, comparte una cerveza y se para de brazos cruzados en medio del local, para ver cómo acomodan los equipos sobre el escenario alfombrado.
A las tres de la mañana el público estalla con la primera canción de Mal Momento, Macabra Palidez: los gordos de campera con tachas y borcegos empujan, las quinceañeras gritan y bailan los temas que se saben de memoria y los punkys destroy se sacan la remera y quedan en cueros, arrastrándose como pueden entre la gente que se amontona y se mueve como una marea. En medio de todo eso, Gotango se prepara como puede para reventar los últimos minutos de cinta que le quedan. A los costados, alguna parejita abrazada asiente con las cabezas al ritmo de los temas de dos bases.
Cuando se ven sus videos se puede sentir la rigidez de las espaldas con las que Gotango choca, la contracción de los ojos encandilados por la luz de la cámara, los gritos sordos y desafinados de las chicas en medio de las canciones, el dolor de la patada en la cabeza que le dieron a alguien y el incontenible movimiento de la gente. Todo eso mientras intenta enfocar a los músicos.
Como nunca lo vio, testimonial es la frase que eligió como slogan para Go TV, el sello que no tiene registrado. Las filmaciones empiezan horas antes de que arranque el show, con el arribo de las bandas, paneos por los alrededores del lugar y la visita a bares cercanos de precios económicos. Las grabaciones incluyen temas cortados, mucho fuera de foco y planos inexistentes. Se mete en el pogo más furioso, le filma los piecitos minutos enteros a alguna espectadora que haya ido en sandalias y habla con el público en la entrada. Pese a todo, el trabajo terminado no suele superar los 40 minutos de duración.
No cobra por ir a cubrir bandas, y para comprar cintas vírgenes recurre al dinero de sus padres o a lo poco que gana con las copias que vende por encargo o en algún recital, aunque la mayoría las regala para no tener que cargar peso ni estar pendiente de si se las roban del stand.

***

Lo dirá al mediodía, a la tarde y a la noche. En jurisdicción de la Comisaría Séptima, de la Décimo Séptima y de la Novena. En su casa, en el bar, en los pasillos de la galería Bond Street y en la sala de sus amigos de Dos Minutos. Pero sobre todo lo dirá cada vez que aparece uno de ellos, caminando con las manos en los sobacos: "No me gustan los ratis."
Sin embargo, a ellos les debe el origen de su nombre: "Gotango nació gracias a los polis, que te preguntaban '¿vos que hacés?, y, toco timbre, pateo tachos, vení a la comisaría´. Hasta que un día '¿vos que hacés?, tango, ¿qué pintas?, tango, ¿qué tocas?, tango, ¿de qué vivís?, del tango, soy tanguero, muy bien, un gusto´. El Go vino después, es de ir con el tango, gracias al tango. En migraciones de Estados Unidos un rati me dice '¿vos qué haces?, yo soy artista, cualquiera es artista, hago tango, ahhh, no me diga, adelante´. Y pasé a los Estados Unidos usando la palabra tango, y no la dejé nunca más."
Siempre tuvo conflictos con la autoridad. Conflictos con sus padres, que lo llevaron a analistas y psiquiatras, que le decían que no vivía la realidad porque no trabajaba y se hacía llamar Gotango, y él les contestaba que era una pelota gigante, más grande que ellos que cuando se murieran no iban a ser nadie, y que él iba a tener cinco estatuas.
Conflictos con la policía, que siempre lo levantaba por estar en la vereda tomando una chela, por no tener documentos, porque el rati cree que lo está filmando a él o que está haciendo inteligencia para robar el banco, y más de una vez terminó colgado del brazo, agarrado con una esposa a las rejas del calabozo.
Conflicto con Alfonsín, porque empapelaron la ciudad con carteles de la UCR cuando asumió en el 83, y a él no le pareció justo y se vengó haciendo graffitis, afiches y collages en la Casa Rosada, el Teatro San Martín, el Colón y la Legislatura con un Gardel de sombrero y traje y la leyenda No me lloren, crezcan.
Conflictos con los patovicas, que en los recitales creen que es del público y les tiene que aclarar: "Yo soy Gotango, vos no sabés quién soy yo, soy una pelota gigante, yo no soy público, soy un artista, filmo", y cuando lo dejan filmar y ve que revientan a los chicos contra el suelo o contra las vallas, los increpa de nuevo diciéndoles que si no fuera por esos chicos que pagaron 70 mangos una entrada, ellos juntarían cartones en la plaza, y ahí se termina dejando pegar entre cinco seguridad.
Gotango tuvo varios exilios. Cada vez que los problemas con su familia o con la policía lo superaban, su padre le pagaba un pasaje de ida adonde quisiera, y se largaba por dos años. Así conoció Berlín, Nueva York, Hawaii, Barcelona, donde hizo lo que hacía en Argentina: ir, cámara en mano, a grabar recitales bandas punk y hardcore.
Orgulloso de sí, sostiene convencido: "Después de ser un boludo, un tarado, un loco; después de no laburar, de ser un vago de mierda, un preso; después, después, después de después, en lo último del tarro, soy Gotango."

fuente:http://www.mavirockrevista.com.ar/entrevistas/item/64-el-documentalista-del-punk#.UaOWe6LfCi7

jueves, 11 de abril de 2013

FERNANDITO´S ROCK Nº14 (ESPECIAL QUE RISA!) - Rock 70s, Punk, OI!, futbol y cerveza!

Desde LA CULTURA DEL BARRIO les traigo el fernandito's rock numero 14!!! (me colgue pero ya voy a subir todos!) - ESPECIAL QUE RISA!. Un programa de radio que se centra en Rock 70´s, Punk, OI!, futbol y cerveza, que mas queres?? Lo podes escuchar aca! Los demas programas los podes escuchar en laculturadelbarrio 



                               



 

sábado, 26 de enero de 2013

Swell Maps - A Trip To Marineville - 1979 - UK



1979, año en el que PiL edita Metal Box y Joy Division su primer disco, producido por Martin Hannett. Frente al impulso inicial del punk de prescindir de ideas sobre música al componer, PiL y Joy Division defendían una vuelta a la complejidad de las composiciones y, sobre todo, de las producciones. Un movimiento peligroso -¿acaso el concepto de complejidad no enlazaba de alguna manera a estos grupos con el rock progresivo? Ya sé que estoy exagerando, pero imagino que entienden lo que quiero decir- que bandas como las mencionadas resolvieron sin problemas al hacer que el punk explotase en múltiples líneas sonoras a seguir por muchas bandas de los años inmediatamente posteriores.

los pibes con un poster de Gary Glitter y otro de SLADE , genios
Pero Swell Maps no estaban ahí para seguir los pasos de las bandas de Lydon y Curtis, bueno, de hecho ellos no querían ni siquiera estar en el punk, pues consideraban que era demasiado limitado y que su música iba mucho más allá. Quizás por eso, a pesar de que la banda ya llevase muchos años activa, el 77 les pasase por alto, y eso a pesar incluso de que el primer concierto como Swell Maps lo diesen el día de año nuevo de 1977, con lo bien que queda eso en la biografía de un grupo punk. No, no era su momento, pero en el 79 el punk ya era otra cosa muy distinta, más borrosa, con sus límites extendiéndose hacia el reggae y la frialdad de los ritmos germanos. Ahí fue cuando los Swell Maps publicaron su estupendo primer single “Read About Seymour”, editado en primer lugar por ellos mismos en febrero en su sello Rather (autoedición, sí) y, a finales de año, recuperado por Rough Trade tras la publicación del primer LP de la banda (esta vez de manera conjunta por Rough Trade y Rather). Y es que, al difuminarse los efectos inmediatos del punk, no todos siguieron la senda de PiL o Joy Division, hubo gente como los TV Personalities, Desperate Bicycles o los propios Swell Maps, que tenían tal urgencia por hacer música que, en el caso de esta última banda, ni siquiera se molestaban en aprender acordes. Cosa que, por cierto, me parece muy bien. Estas bandas sonaban mucho más simples, pero también mucho más humanas.

Eso sí, conviene tener en cuenta que los Swell Maps no fingían un desconocimiento de los métodos ortodoxos para tocar los instrumentos: su amateurismo era su punto fuerte y ellos lo sabían, pero también eran conscientes de lo difícil que es prolongar esta situación en el tiempo. Swell Maps evitaron profesionalizarse a toda costa y, de hecho, a los primeros indicios de que esto estaba sucediendo (durante una gira por Italia, durante la que, además, hubo quilombo entre los miembros de la banda) se separaron.

Y sin embargo, aún teniendo en cuenta todo lo anterior, uno no puede pasar la oportunidad de señalar que hay aspectos en este disco que acercan su propuesta musical a la de las bandas que he mencionado en el primer párrafo. Y es que, si en sus momentos más exaltados este disco suena a T. Rex, The Fall e incluso a The Clash, y allana el camino para que Pavement tengan un claro referente, es innegable que A Trip to Marineville tiene algún que otro momento que recuerda a… Pink Floyd. Estoy hablando de las canciones “Gunboats” o “Into Basketry”. No me malinterpreten, que los Swell Maps me gustan y mucho, es solo que esas dos canciones, por ejemplo, no me entusiasman. Ocurre que los Swell Maps apuntaban a tantas direcciones, a veces simultáneamente, que es bastante difícil que todas apunten en la dirección que me interesa.

"Say, That’s A Swell Map", así es como empieza este disco, con una sorprendida voz diciendo esa frase. Pero, ¿qué es un Swell Map?. Supongo que si sos surfer seguramente estas diciendo "¡ignorante!", y si... No sé nada de surf. Y es que los Swell Maps, al parecer –lo he tenido que buscar- son unas cartas usadas para calibrar la intensidad de las olas. Os emplazo a que en los comentarios decidáis si el significado del nombre es realmente importante para la música de la banda, que yo me estoy rascando todavía la cabeza intentando encajar las piezas. Más explicaciones, el título del disco A Trip to Marineville es un homenaje a Gerry Anderson, creador de los Thunderbirds y también de la serie Stingray, que se desarrollaba, precisamente, en Marineville.


Por cierto, los Swell Maps son de Birmingham, y estaban formados básicamente por dos hermanos: Kevin Godfrey y Nicholas Godfrey, rebautizados para la ocasión como Epic Soundtracks (a la percusión desbocada mediante piano y batería) y Nikki Suden (cantando con voz entre Iggy Pop y T. Rex y haciendo ruido del bueno con la guitarra). Ellos son los máximos responsables del sonido del grupo, un sonido artistico e intuitivo a la vez, y también agresivo. Ya sabéis, entre el punk, el krautrock, el garage, low fi etc. Teniendo en cuenta la amplitud de sonidos que cubrían desde su amateurismo, resulta muy sorprendente que casi nunca sonasen despistados. Y es que muchos de los temas en este disco son de una contundencia y una inmediatez modélicas, sobre todo en el caso de “Midget Submarines”, que además era la canción más coreada por el público asistente a sus conciertos en aquella época. Esta canción es altamente estimulante, sencilla solo en apariencia, con dos guitarras entrelazándose y sostenidas por el ritmo de la batería, con un montón de efectos sonoros detrás. A mí me recuerda a la canción “Bogus Man” de los Roxy Music de For Your Pleasure, de los que Swell Maps vienen a ser como una radicalización DIY. ¿Es este el tema estrella del disco?... pues no sé que decir, porque “H.S. Art”, con la que comienza el álbum tampoco está nada mal, es un garage cavernoso, ahogado en reverb y con un piano que, cuando entre, me impide mantenerme quieto sea donde sea que la esté escuchando. Además tiene uno de los mejores momentos, en cuanto a letras, de todo el disco:


"Si puedes ver a través de la oportunidad
Y nunca eliminas la diversión
Sigue caminando hasta el final
Y entonces verás qué puedes hacer"


Toda una declaración de principios sobre la necesidad de no dejar de lado la diversión. Pero aún hay más: “Another Song”, por ejemplo, que fue la primera canción que escuché de los Swell Maps, de la que me gusta especialmente ese bajo acolchando el resto de los instrumentos y que, como “Midget Submarines”, es muy “himno para cantar”. También hay canciones que me suenan como The Fall (“Spitfire Parade”) y otras que, cómo no, tiran de los hilos soltados por los Stooges unos años antes (“Vertical Slum” o “Harmony in Your Bathroom”).

Lo verdaderamente interesante de un disco como A Trip to Marineville es la capacidad que tiene, sobre todo en las primeras escuchas, para despertar el interés en el oyente sobre lo que va a escuchar en el siguiente corte del disco, esa capacidad de sorpresa que no es, ni mucho menos, garantía de calidad, pero que aquí sí que lo es de curiosidad y entusiasmo. Una curiosidad y un entusiasmo que además venían apoyados por verdadero talento. Quizás no tenían la redondez conceptual de This Heat, The Fall o Television Personalities, pero tampoco la buscaban. Tal y como es, la defensa del DIY más inquieto que supone A Trip to Marineville es una auténtica delicia que no me canso de escuchar.




1- "H.S. Art" (Nikki Sudden)
2- "Another Song" (Nikki Sudden)
3- "Vertical Slum" (Nikki Sudden, Jowe Head)
4- "Spitfire Parade" (Nikki Sudden)
5- "Harmony in Your Bathroom" (Jowe Head)
6- "Don't Throw Ashtrays at Me!" (Epic Soundtracks)
7- "Midget Submarines" (Nikki Sudden)
8- "Bridge Head, Pt. 9" (Swell Maps)
9- "Full Moon in My Pocket" (Epic Soundtracks, Jowe Head)
10-"Blam!!" (Nikki Sudden)
11-"Full Moon" (Reprise) (Epic Soundtracks, Jowe Head)
12-"Gunboats" (Nikki Sudden)
13-"Adventuring into Basketry" (Swell Maps)
14-"My Little Shops" (Anonymous composer)
15-"Loin of the Surf" (Jowe Head)
16-"Doctor at Cake"
17-"Steven Does"
18-"Bronze and Baby Shoes" (Jowe Head)



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fuente: http://ivanpolygon.blogspot.com.ar/2006/11/swell-maps-trip-to-marineville-1-parte.html
           http://ivanpolygon.blogspot.com.ar/2006/11/swell-maps-trip-to-marineville-2-parte.html